“Fui la primera persona musulmana en Kibera en hacer público su estatus de VIH. Fue algo muy difícil de hacer en mi comunidad, que es Nubia y musulmana. Las personas pensaron que era una pecadora. Mi familia no quería tener nada que ver conmigo.
Por medio de MSF, logré empoderarme para hacerme cargo de mi misma, me convertí en toda una conocedora sobre el tratamiento y también en una defensora de otros. En 2004 movilicé a más de 100 personas para manifestarnos en la reunión de líderes del G8 en Arusha, Tanzania. Fuimos a pedir a los países donantes que financiaran el tratamiento para el VIH y que `financien el fondo. Atiendan a las personas.’ Cuando llegamos, no nos permitieron entrar a la reunión porque el gobierno de Tanzania temía que causáramos problemas. Insistimos y, después, cuatro de nosotros fuimos llevados a la estación de policía.
Hablé con el comisionado de la policía y le dije, ‘No estamos aquí sólo por el beneficio de los kenianos, estamos aquí por el beneficio de todo el mundo. Especialmente el de las personas que no pueden acceder al tratamiento. Necesitamos que sean atendidas. Aunque no estés infectado…de una forma u otra, te afecta.’
Al día siguiente, llegamos a los titulares: ‘Personas con VIH bloqueadas de la reunión sobre VIH’. Uno por uno, mis familiares comenzaron a llamarme porque escucharon mi nombre en la radio. Llamaron para decirme que estaban orgullosos del trabajo que estaba haciendo.”
Una semana después, el primero de diciembre de 2004, fue el Día Mundial de SIDA. Siama y los promotores fueron nuevamente a manifestarse. Kofi Annan, el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, envió a un delegado a hablar con los promotores y afirmó que impulsaría a los G8 a financiar el acceso al tratamiento del VIH. Dos semanas después, el gobierno de Kenia anunció que el tratamiento del VIH y de las enfermedades oportunistas sería gratuito en Kenia.
La introducción del tratamiento gratuito del VIH en todo el país abrió un nuevo capítulo para MSF, Kibera, Kenia y el mundo entero.