La TB es causada por una bacteria que se propaga por el aire cuando las personas infectadas con la enfermedad tosen o estornudan. Afecta principalmente los pulmones, y algunos de los síntomas son una tos persistente, fiebre, pérdida de peso y dolor en el pecho. Aunque cualquier persona puede contagiarse de TB, quienes tienen sistemas inmunes debilitados (incluyendo a los pacientes con VIH), corren más riesgo.
Con 9.4 millones de casos nuevos y 1.7 millones de muertes al año, la TB es una de las grandes asesinas del mundo en desarrollo: el 85% de los casos se presentan en África y Asia.
Hay diversos desafíos para las personas con TB, entre ellos la falta de acceso a atención médica, pero uno de los más grandes son los frecuentes y terribles efectos secundarios de los medicamentos que los pacientes deben consumir como parte de su tratamiento. Entre estos efectos secundarios están las náuseas, somnolencia, pérdida del oído y en algunos casos extremos, psicosis.
En 2015, MSF tuvo a más de 20,000 pacientes con TB bajo tratamiento en 24 países; incluyendo a 2,000 con TB resistente a los medicamentos.